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Leyendo la Biblia como una sola historia[1]

Publicada en www.biblicaltheology.ca ©

por Michael W. Goheen ©

Trinity Western University, Langley, B.C., Canada

 

Traducida por Carlos Oschilewski A.

Solo para fines educacionales, material en revisión

Versión no oficial sin fin de lucro

octubre 2009

Translated by Carlos Oschilewski A.

Only for educational proposes, material under revision

Unofficial and non profit version

October 2009

 

Iniciando con el evangelio

 

 En este documento yo deseo apuntar hacia el tema de la lectura bíblica como una sola historia. Esto puede tentarnos a comenzar con la idea de historia y luego argumentar que la Biblia se conforma a esta idea. Pienso que uno puede proceder de esta manera, incluso uno puede correr el riesgo de iniciar con una categoría ajena a la escritura y seguidamente "encajar" el evangelio en ella. Quizás sería mejor comenzar donde todos pensamos que deberíamos comenzar, por ejemplo, con el evangelio. Jesús anunciando las buenas nuevas: "El reino de Dios entra en la historia". Este no es el tipo de anuncio que se relega a la sección religiosa de un diario. Esta es una noticia mundial!,Debe ir en la portada!, esta es primera línea en CNN. Este es un anuncio del poder curador de Dios invadiendo la historia en Jesús por el Espíritu para restaurar la Creación y así nuevamente vivir bajo la llena de gracia ley de Dios. Su proclamación de buenas nuevas como el momento culmine de la historia de la labor retentiva de Dios contada en el antiguo testamento nos lleva atrás a la promesa de Dios hecha a Adán y Eva. Jesús anuncia el poder de Dios para renovar completamente la creación está ahora presente en Jesús por medio del Espíritu. Este poder libertador fue demostrado en la vida de Jesús y sus hechos, y explicados por sus palabras. En la cruz El batalló contra el poder del mal y ganó la victoria decisiva. En su resurrección el entró como el primer nacido a la vida resurrecta de la nueva creación. Después de su ascensión el comisionó a sus seguidores para continuar su misión la de hacer que el evangelio fuera conocido hasta que el regresara. El ahora reina en poder a la derecha de Dios sobre toda la creación y por su Espíritu esta haciendo conocida su restauración y completa regla de principio a fin para su pueblo representante y proclamador de las buenas nuevas. Un ida toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesús es el Creador, Redentor y Señor. Pero hasta entonces la iglesia ha sido tomada para la obra del Espíritu haciendo que las buenas nuevas del Reino sean conocidas.

 

Desde este corto sumario del evangelio, las siguientes observaciones son importantes para nuestro tema. Primero, el evangelio es un poder redirigido. No es la primera de toda doctrina o teología, ni es una cosmovisión, pero es poder renovador de Dios en la salvación. El evangelio es el instrumento del Espíritu de Dios para restaurar toda la creación.

 

Segundo, el evangelio es reparador, esto es, Jesús anuncia la recuperación de la creación del pecado. La mas básica de las categorías presentes en el evangelio es Creación, caída y redención. El Anuncio de Jesús declara un sonoro "SI" a su buena creación y al mismo tiempo un definitivo "NO" al pecado que la ha corrompido. El evangelio es acerca de la restauración y renovación de la creación del pecado. En la historia de la iglesia occidental la redención ha sido frecuentemente malinterpretada enfocándose en ser salvados de la creación más que en la salvación de la creación. En la proclamación del evangelio de Jesús el anuncia la liberación de la buena creación del poder del pecado.

 

Tercero, el evangelio es completo en su tema. El anunciado evangelio de Jesús fue un evangelio del reino. Sorpresivamente incluso esto, que fue la categoría central de la proclamación  y ministerio de Jesús, frecuentemente se ha desvanecido en la oscuridad. El resultado ha sido grandemente reducido a la perspectiva de la salvación, limitada a la humanidad, incluso a almas humanas. Escrituralmente, el tema del reino es acerca del reinado de Dios sobre toda la creación; el Reino subraya todo lo abarca la naturaleza de la salvación que Jesús encarnó, anunció, y cumplió. El Evangelio, que constituye la lente a través de la cual observamos el mundo, es el poder de Dios a través del cual el Cristo exaltado, sobre la base de su muerte y su resurrección, restaura toda la vida por su Espíritu para vivir de nuevo bajo su autoridad y palabra.

 

La cuarta observación es fundamental para nuestro tema: Jesús y las buenas nuevas que el anuncia son el cumplimiento de una larga historia que se desarrolla en el Antiguo Testamento. La llegada de Jesús a la historia en una comunidad judía que estaba buscando el final y el clímax de una larga historia de actos redentivos de Dios. Todos los Judíos sabían que esta historia era la parte importante que guiaba a la gran culminación cuando Dios actúe decisivamente y, finalmente, a redimir al mundo. No estaban de acuerdo en quien lo haría, cómo se haría, cuando iba a pasar, y cómo habrían de vivir hasta que se realizara tal evento. Pero todos reconocían que la historia de los actos redentivos de Dios se movían hacia una consumación. Jesús anuncia que Él es el objetivo de esta historia redentiva. Así que, por una parte, si hemos de entender el Evangelio de Jesús tenemos que ver a Jesús en el contexto de la historia del Antiguo Testamento (cf. Lucas 24:25-27). Por otro lado, si queremos comprender correctamente la historia bíblica, tenemos que verla a través de la lente de Jesús y el Evangelio (cf. Juan 5:36-57, Lucas 24:44-45). Pero Jesús no sólo es el momento culminante en la historia, señala hacia adelante hasta el final. El final aún no ha llegado (Hechos 1:6-7). Así pues, atendiendo a los puntos de Jesús estos nos remiten a una historia narrada en el Antiguo Testamento, y hacia delante al final de la historia.

 

Hay una última observación: la iglesia es esencial para el Evangelio. Es decir, Jesús no ha previsto para la comunicación de las buenas noticias a través de la historia y en cada cultura, hasta el final de la historia mediante la escritura de un libro al igual que Mahoma hizo. Sino que formó una comunidad para ser la portadora de esta buena noticia. Su identidad está ligada a su ser mediante la comisión de Jesús para dar a conocer la buena nueva del reino. La historia de la Biblia es su vida.

 

La vida humana formada por alguna historia

 

Toda la vida humana esta formada por alguna historia. Considere el siguiente evento: Un zorro adula a un cuervo diciéndole que tiene una hermosa voz. Le pide que cante una canción. ¿Cuál es el significado de tal evento? No es difícil notar que el significado de tal evento solo puede ser entendido en términos de la misma historia. Quizás el zorro desea comer al cuervo y su adulación es una estratagema para que el cuervo baje su guardia. Quizás el zorro es uno de buen corazón que simplemente desea darle confianza al pobre cuervo. Quizás el zorro es un director de orquesta sordo que busca comenzar un coro con los animales del bosque. Claramente esas tres historias pueden entregar al evento diferentes significados. De hecho, este evento es parte de una fabula de Esopo. Había una hambruna en el bosque y el cuervo estaba sentado en un árbol con una pieza de queso en su boca. Varios animales intentaron obtener el queso con diferentes métodos. La adulación del zorro y la torpeza del ave abrieron su boca para cantar. El queso calló fuera y el zorro corrió lejos con el. La moraleja de la historia es no ser engañado por la adulación.

 

Este pequeño ejercicio ilustra el hecho de que un evento solo puede ser entendido en el contexto de un cuadro narrativo. Así es con nuestras vidas. Lesslie Newbigin lo pone de esta manera: "La manera de comprender la vida humana depende de cual es la concepción que tenemos de la historia humana. ¿Cual es la historia verdadera desde la cual mi historia forma parte?"[2]. A lo que Newbigin se refiere aquí no es a la construcción de un mundo de narrativa lingüística que escogemos para vivir en ella. Sino que habla de una historia que esencialmente da forma a nuestra cosmovisión, como una interpretación de la historia cósmica que entrega significado a la vida humana. Esta historia provee el más profundo marco estructural en la cual la vida humana puede ser entendida. No hay forma más fundamental en la cual el ser humano interprete su vida que por medio de una historia. N.T. Wright dice que "una historia… es… la mejor forma de hablar acerca de la forma que actualmente el mundo es"[3]. Esto es causado porque el mundo ha sido creado por Dios en un plano temporal, por ello la historia nos ayuda a entender la forma en que el mundo es. Brian Walsh dice que "por causa de la temporalidad del mundo, en proceso, una cosmovisión siempre implica una historia, un mito que provee a sus adherentes con un entendimiento de su propio rol en la historia global de lo bueno y lo malo.  Semejante historia nos dice a nosotros donde estamos en ella y por que estamos aquí"[4].

 

Si uno vive en una cultura moldeada por la historia occidental existen en ella dos historias que pueden ser ofertadas: La Bíblica y la Humanista. Newbigin apunta a esto cuando dice "en nuestra cultura contemporánea… se cuentan dos muy diferentes historias". Una es la historia de la evolución, del desarrollo de las especies a través de la supervivencia del más fuerte, y la historia del surgimiento de la civilización, nuestro tipo de civilización, y el éxito de la humanidad en el dominio de la naturaleza. La otra historia es una consagrada en la Biblia, la historia de la creación y la caída, la elección del Pueblo de Dios para que sea portador de sus propósitos para la humanidad, y la venida de uno en cual todo el propósito es cumplido. Esas son dos tipos diferentes de historias incompatibles.[5]

 

Hay un buen número de cosas que se pueden decir de ambas historias. (1) Ambas historias reclaman contar la verdadera historia del mundo. Están en un lenguaje postmoderno de "metanarrativas" o en el lenguaje de Hegel, exigen ser "la historia universal". (2) consecuentemente ambas historias son exhaustivas. Esto es, ellas demandan la totalidad de nuestras vidas – social, cultural, política e individual. (3) Ambas historias están encarnadas en una comunidad. Ellas no son simplemente fruto de una experiencia y percepción individual sino historias que moldean comunidades completas. La cultura comunitaria occidental esta moldeada por la historia humanista. La iglesia es la nueva humanidad moldeada por la historia bíblica. (4) ambas historias son religiosas; ellas están enraizadas en mandamientos de fe o en suposiciones ultimas. Contrario a lo que se dice de que la historia humanista es neutral o secular mientras que la historia bíblica es religiosa, ambas historias tienen raíces en mandamientos y creencias. (5) Las dos historias reclaman contar la verdadera historia del mundo, ello lleva una invitación para todos los oyentes a venir a vivir una vida en la historia, y perseguir sus metas.

 

La historia humanista y la historia bíblica son hasta cierto grado incompatibles; ellas cuentan dos diferentes historias. Es evidente que si la iglesia es fiel a su historia, habrá un cierto grado de choques entre ambas.

 

La Biblia cuenta una historia

 

La Biblia cuenta la historia de la redención desarrollada desde el telón de fondo de la creación y la caída de la humanidad en pecado. Como N.T. Wright ha expresado, "el drama divino contado por la escritura ofrece una historia que es a su vez la historia del mundo. Esta es una verdad pública".[6]

 

Cuando hablamos de la historia bíblica como una narrativa estamos haciendo una demanda ontológica. Es una demanda que pone énfasis en que es esta la forma en que Dios creó el mundo; la historia de la Biblia nos dice a nosotros la forma en que el mundo realmente es. No hay más fundamental manera de hablar de la naturaleza del mundo de Dios que hacerlo en términos de una historia. Tampoco la historia bíblica debe ser entendida en términos de una historia local sobre cierto grupo étnico o religioso. Esta hace una completa reclamación sobre el mundo: es una verdad pública. La historia bíblica abarca toda la realidad – Norte, sur, este, oeste, pasado, presente y futuro. Ella comienza con la creación de todas las cosas y termina con la renovación de todas las cosas. Entre ambas esta ofrece una interpretación de la historia cósmica. Esta, por lo tanto, hace una completa declaración; nuestras historias, nuestra realidad debe encontrar su lugar en esta historia.  Como Loughlin lo ha indicado: La historia bíblica es "Omnívora": esta trata de abarcar nuestra realidad[7]. Hans Frei apunta a lo mismo cuando el cita el sorprendente contraste indicado por Auerbach entre la Odisea de Homero y la historia del antiguo testamento. Hablando de la historia bíblica el dice " Lejos de buscar, como Homero, simplemente hacernos olvidar nuestra realidad por unas horas, ella busca superar nuestra realidad: nos prepara para encajar nuestra vida en este mundo, sentirnos como elementos de la estructura de la historia universal. . . Todo lo demás que suceda en el mundo solo puede ser concebido como un elemento de esta secuencia; en esto todo lo que conocemos acerca del mundo . . . debe encajar como un ingrediente del plan divino."[8]

 

Esta percepción a ido ganando terreno en variadas áreas de la filosofía y le teología. En ética filosófica Alasdaire Macintyre establece que solo se puede responder a la pregunta ¿Qué es lo que yo debo hacer? Si primeramente podemos responder a la pregunta "¿en que historia me encuentro siendo parte?[9]. En teología practica, por ejemplo, C.V. Gerkin dice "este sentido en cual la teología practica esta pensando en narrativa es, por supuesto, enraizada en la fe de que la Biblia nos provee de una narrativa general en la cual todas las otras narrativas del mundo encuentran su sustento. La Biblia es la historia de Dios. La historia del mundo es primera y más importantemente la historia de la actividad Creadora, sustentadora y redentora de Dios para cumplir los propósitos que Dios tiene para ella[10]. En ética teológica Stanley Hauerwas sostiene que “el carácter narrativo de las convicciones cristianas no es ni casual ni accidental a la fe cristiana. No hay manera más fundamental para hablar de Dios, que en una historia. El hecho de que llegamos a conocer a Dios a través del relato de la historia de Israel y la vida de Jesús es una prueba decisiva para la comprensión verdadera de la clase de Dios que adoramos, así como el mundo en que existimos.”[11] Sidney Greidanus cree que es importante para la predicación el sostener que “la Escritura enseña una historia universal del reino que abarca toda la realidad creada: pasado, presente y futuro... esta visión de la historia se extiende hacia atrás todo el camino hasta el principio del tiempo y hacia adelante todo el camino hasta el último día... la visión bíblica de la historia abarca desde el tiempo de la primera creación hasta la nueva creación, abarcando toda la realidad creada”[12]. Newbigin establece un estado mas lejano en la importancia de la historia para la predicación: “La predicación es el anuncio de noticias, la narración de un relato. En una sociedad que tiene una historia diferente que contar sobre sí misma, la predicación tiene que ser firme y sin excusas sus raíces en la historia real.”[13] Y por último, en estudios bíblicos N.T. Wright quiere continuar con un método que “unifica a las tres empresas literaria, histórica y teológica de los estudios del Nuevo Testamento y de hacerlo, en particular por el uso de la categoría de ‘historia’.”[14]

 

Y sin embargo el caso es que a menudo los cristianos no ven la Biblia como una historia. Un estudioso hindú de las religiones del mundo, dijo una vez a Lesslie Newbigin

 

No puedo entender por qué sus misioneros presentan la Biblia a nosotros en la India como un libro de religión. No es un libro de religión y de todos modos tenemos un montón de libros de la religión en la India. No necesitamos más! Encuentro en su Biblia una interpretación singular de la historia universal, la historia de toda la creación y la historia de la raza humana. Y por eso una interpretación única de la persona humana como un actor responsable en la historia. Eso es único. No hay nada más en la literatura religiosa todo el mundo para poner junto a ella.[15]

 

Hemos fragmentado la Biblia en pequeños rincones - rincón moral, rincón teológico sistemático, rincón devocional, rincón histórico-crítico, rincón narrativa, y rincón homilético. Cuando la Biblia se divide de esta forma no hay gran relato global para resistir el poder de la narración humanista integral que da forma a nuestra cultura. Los rincones de la Biblia están alojados en la historia cultural más amplia, y es entonces cuando construye la historia – por ejemplo, la historia cultural – que da forma a nuestras vidas.

 

La Biblia como una obra de seis actos

 

En “El drama de la Escritura: encontrando nuestro lugar en la historia Bíblica” hemos tratado de contar la historia de la Biblia en seis actos.[16] En el primer acto Dios llama a ser a una maravillosa creación. Crea a los seres humanos a su imagen para vivir en comunión con él para explorar y cuidar las riquezas de su creación. En el segundo acto la humanidad se niega a vivir bajo la palabra del Creador, y decide buscar la vida, aparte de él. Es el resultado en un desastre, la creación entera se pone en el tren de la rebelión humana. En el tercer acto Dios elige a un pueblo, Israel, para encarnar a sus propósito creacional y redentor para el mundo. Israel es formado como un pueblo y se le coloca en la tierra para brillar como una luz. Fracasan en su vocación. Sin embargo, Dios promete a través de los profetas que el fracaso de Israel no hará descarrilar su plan. En el Acto Cuatro Dios envía a Jesús. Jesús lleva a cabo el llamando de Israel de ser una fiel luz para el mundo. Pero hace más: Se anula el poder del pecado en la cruz, se levanta de entre los muertos inaugurando la nueva creación, y derrama su Espíritu para que su gente pueda degustar de esta salvación que viene. Antes de asumir su posición de autoridad sobre la nueva creación reúne a sus discípulos y les dice: “Como el Padre me envió, también yo os envío”. El acto cinco nos cuenta la historia de la misión de la Iglesia de Jerusalén a Roma en los primeros cien años. Pero la historia termina con una nota de incompleto. La historia continúa; la misión de la Iglesia es continuar en todos los lugares hasta que Jesús regrese. Se nos invita en esta historia a presenciar la comprensiva norma de Dios en Jesús hasta el fin de la historia.  El acto Seis es todavía un acto futuro. Jesús volverá y completará su trabajo de restauración. Quizás Podríamos preguntarnos cómo esta historia puede ser autoritativa para nuestras vidas. NT Wright considera que la autoridad de la historia bíblica está vinculada a su forma narrativa general. Él ofrece una rica metáfora para explicar esta autoridad[17]. Imaginemos que una obra de Shakespeare se descubre por primera vez, pero la mayor parte del quinto acto no se encuentra. La decisión de realizar la obra es hecha. Los primeros cuatro actos y el remanente del quinto acto se les da a los actores Shakespearianos bien entrenados y experimentados, que se sumergen tanto en la primera parte de la obra y en la cultura y el tiempo de Shakespeare. Se les dice que deben concluir la clausura del quinto acto por sí mismos.

 

Esta conclusión debe ser tanto consistente como innovativa. Debe ser consistente con la primera parte de la obra. Los actores deben sumergirse a si mismos con todo el sentimiento en este drama sin finalizar. Los primeros cuatro actos contienen su propio acumulativo movimiento de avance de la obra lo que significa que la obra debe ser concluida de una manera consistente y ajustada al ímpetu que la obra posee. Sin embargo, una conclusión apropiada no significa una simple repetición o imitación de los actos anteriores. Los actores pueden llevar adelante la lógica de la obra en una improvisación creativa. Esa improvisación sería una conclusión auténtica si son coherentes con los actos anteriores.

 

Esta metáfora establece una analogía específica para la historia bíblica de cómo podría funcionar con autoridad para dar forma a la vida de la comunidad creyente. Wright considera que la historia bíblica como un conjunto de cuatro actos - la creación, caída, Israel, Jesús - además de la primera escena del quinto acto, que narra el comienzo de la misión de la iglesia. Además, este quinto acto ofrece sugerencias de cómo la obra es hasta el final. Así, la vida de la Iglesia se vive en consonancia con el impulso hacia delante de los primeros actos y avanzar hacia la anticipación y la conclusión prevista. La primera escena del acto de cinco años, la historia la iglesia, comienza a extraer y poner en práctica el significado de los cuatro primeros actos, sobre todo acto de cuatro. La iglesia continúa hoy en día a hacer lo mismo de una manera fresca y creativa en las nuevas situaciones culturales. Esto requiere una exploración del paciente y de inmersión a fondo en qué acto cuatro es todo acerca de cómo actuar cuatro es de entenderse a la luz de los actos de uno a tres, y cómo la primera escena de su cargo cinco fielmente lleva adelante acto cuatro.

 

Este punto de vista de la autoridad de la historia bíblica asume una clara comprensión de nuestro lugar en la historia. Es importante no sólo comprender que la Biblia es una historia universal del mundo, sino también cuando nos encontramos en esta historia. El Antiguo Testamento observaba hacia un momento en que reino de Dios se introdujera en plenitud. Este es el objetivo de la obra redentora de Dios. Cuando Jesús emerge, anunció la llegada del Reino, sin embargo, no llegó como se esperaba. Un Examen de los evangelios y atento a escuchar a Jesús escuchamos que el reino de Dios está ya aquí, pero no ha llegado todavía. ¿Qué significa esto? Si mi esposa me dice que nuestros invitados de fuera de la ciudad ya están aquí, pero no ha llegado todavía me preguntaria ¿qué está diciendo?. ¿Cómo puede que ser el reino ya está aquí, pero no ha llegado aun? ¿Y cuál es el significado de la “ya-pero no aun” período de tiempo de la venida del reino?

 

En primer lugar se nos ha dado una probada del reino. Los evangelios comparan a menudo el reino a una fiesta, un banquete. Cuando llegue el final podremos disfrutar del banquete total del reino. Sin embargo, a la Iglesia se le ha dado un anticipo de aquel banquete. Un anticipo del reino nos constituye como testigos. La razón por la que se les ha ofrecido este anticipo de la salvación final es para que puedan dar testimonio de la salvación. Permítanme dar otro ejemplo. El pueblo de Dios son como una vista previa de la película o un trailer. Un trailer de la película ofrece imágenes reales de la película que viene en el futuro para que la gente quiera verlo. El pueblo de Dios es una vista previa del reino. Incorporamos la salvación del reino que viene en el futuro para que las personas la vean y la quieran. Eso es lo que se trata ser testigo. Somos un signo que apunta a la llegada de la plenitud del reino en el futuro. Somos testigos de su presencia y su consumación futura. Un testigo bíblico es un testigo del reino, al gobierno de Dios sobre toda la vida humana.

 

La importancia de la cosmovisión de nuestro lugar en la historia puede ser ilustrada por la reflexión NT Wright sobre la cosmovisión. En su popular libro sobre cosmovisión, Richard Middleton y Brian Walsh, argumentan que la Biblia ofrece una visión del mundo, respondiendo a las preguntas fundamentales que dan forma a nuestras vidas. Esas preguntas son: ¿Quiénes somos? ¿Dónde estamos? ¿Qué esta mal? ¿Cuál es el remedio?[18] Wright sigue a Walsh y Middleton en su exposición magistral de la importancia de la cosmovisión para los estudios del Nuevo Testamento.[19] Cuatro años más tarde en su segundo volumen, escribe que hay una quinta cuestión que necesita ser añadido a las otras cuatro, una cuestión que es fundamental para la vida humana. Esa pregunta es “¿en que tiempo estamos?” Él dice: “Desde que escribo del Nuevo Testamento y del pueblo de Dios, me he dado cuenta de que “¿en que tiempo estamos?“ necesita ser añadido a las cuatro preguntas con las que empezamos (aunque el punto de en qué orden puede ser discutido más adelante). Sin ella, la estructura se derrumba en la intemporalidad que caracteriza algunas cosmovisiones no judeo-cristianas.

 

Eliminando Malentendidos

 

Decir que la Biblia es una historia en desarrollo podría dar lugar a malentendidos. Así que sería bueno que decir algunas palabras para evitar algunos conceptos erróneos. En primer lugar decir que la Biblia es una historia en despliegue no estoy diciendo que la Biblia es una novela de aspecto bonito. No es un solo volumen, sino una “narrativa extensa, de gran capacidad.”[20] En su discusión sobre la Biblia como un relato global declara Richard Bauckham que la “Biblia no tiene una historia cuidadosamente planificada de una sola línea, como, por ejemplo, una novela convencional. Se trata de una extensa colección de relatos, junto con no mucho material narrativo que se encuentra en una variedad de relaciones de las descripciones.[21] El Continúa indicando que las más importantes partes de la historia principal se cuentan más de una vez de manera divergente, hay una pluralidad de ángulos sobre la misma materia (por ejemplo, los evangelios). Se señala, además, a muchas formas en que existe un “enorme profusión y el desorden de los materiales narrativos”[22]. Y concluye que esto “hace que cualquier tipo de intento en resumir la historia bíblica sea algo inconcebible”[23].

 

Secundariamente, la Biblia no es solo un documento narrativo. Existen muchos otros géneros literarios en la Biblia como es sabido. Newbigin establece que la “Biblia es esencialmente narrativa de tal forma que ella contiene, por cierto, mucho más: Oraciones, poesía. Legislación, enseñanzas éticas y así”, sin embargo el mantiene “es esencialmente una historia”[24]. James Barr difiere radicalmente de Newbigin (y yo) sobre que es lo que exactamente historia significa. Aún así el observa sobre toda la figura de la escritura una narrativa en la cual todos los otros géneros de la escritura calzan. Esto es como el lo establece:

 

“… en mi concepción toda la Biblia cuenta como ‘historia.’ La historia de una persona no es necesariamente y puramente narrativa: materiales de diversos tipos pueden ser amalgamados en la estructura narrativa, y esto es lo que sucede en la Biblia hebrea. Existen materiales legales que son insertados y aparecen, casi en todas partes, como una importante parte de la historia de Moisés. En este caso estos materiales son insertados y aparecen en la narrativa. Otros son pobremente enlazados, canciones e himnos del templo y de individuos, mayormente coleccionados en el libro de los salmos, pero algunos aparecen insertados en ranuras narrativas en los libros de Samuel, Reyes y Crónicas… Los libros sapienciales: cual sea… vienen de Salomón, o porque eran tradición en Israel, ellos forman parte de la historia también.  En el nuevo testamento las cartas de los grandes lideres, y un libro sobre el fin de los tiempos como Apocalipsis, forman parte de la historia, a lo largo con narrativa tal cual la conocemos. Además, en líneas generales, no todas las partes de la Biblia son narrativa, el carácter narrativo de la historia provee elementos para una mejor estructura en las que las partes no narrativas pueden encajar casi en cualquier estructura basada en partes no narrativas en las cuales los elementos de la historia pueden ser encajadas”[25].

 

Un tercer malentendido viene atado a la noción de historia. En algunos acercamientos a la teología narrativa – de hecho, en el entendimiento de Barr que se relató anteriormente – la noción de historia habilita al lector para ignorar cuestionamientos acerca de la historicidad. Una historia puede ser solo una lingüísticamente narrativa construida por una comunidad religiosa, y no es mas que eso. Incluso puedo usar la historia para hablar de una interpretación de la historia. Es importante para esto que esos eventos realmente hayan ocurrido. La Biblia requiere “una realidad que le corresponda”[26]. La historicidad de la narrativa importa “… esta es la misma esencia de los eventos y lugares de los que leemos en la Biblia son parte del mundo y de la historia real – el mismo mundo en el cual vivimos”[27].

 

 

 

 

La importancia de entender la Biblia como una historia. 

 

La importancia de entender la Biblia como una historia puede ser observada por medio de la noción de Newbigin del encuentro misionero. Un encuentro misionero es la posición normal que la iglesia asume en su cultura si es fiel. Esta asume dos extensivas pero aún incompatibles historias. La Biblia cuenta una historia acerca del mundo y la vida humana mientras que la otra es igualmente una historia universal que da forma a la cultura. El discipulado cristiano siempre toma una forma cultural. Así en la vida de la comunidad cristiana deberá necesariamente existir un encuentro entre las dos historias universales. Cuando la iglesia realmente cree que su historia es verdadera y moldea su vida completa haciendo uso de ella, la fe fundacional de adoración, asumida en la historia cultural, se verá cambiada. Tan pronto como la iglesia desafíe con esta historia ofreciéndola como una alternativa creíble; esta llamará a la conversión. Esta es una invitación para ver y vivir el mundo a la luz de otra historia. Nuestro lugar en la historia es vivir el final e invitar a otros a participar de esta historia verdadera.

 

Si la iglesia debe ser fiel a su llamado misionero, debe recobrar la Historia bíblica como una sola de acuerdo a Newbigin: “Yo no creo que podamos hablar efectivamente del evangelio como una palabra dirigida a nuestra cultura a no ser que recuperemos el sentido de que las escrituras son un canónico todo, como una historia que nos provee el verdadero contexto para el entendimiento del significado de nuestras vidas – ambas personal y publica.[28] Si la historia bíblica es fragmentada en pequeños trozos fácilmente puede ser absorbida a la historia reinante más que desafiarla y cambiarla. El reconocimiento de Newbigin sobre esto, y su pasión por la importancia de ver la Biblia como una historia vienen de su experiencia misionera. En la india vio como fácilmente fue que la Biblia fuera absorbida en una más universal y extraña cosmovisión.  La Biblia como una historia universal en contraste con la comprehensiva cosmovisión hinduista era cuestión de vida y muerte en la india. En el occidente es igualmente serio. Una Biblia fragmentada, entonces, puede guiar a la iglesia que no es fiel a una sincretista y acomodada idolatría de su historia cultural. O usando las palabras del apóstol Pablo, la iglesia sin una historia universal para contraponerse al poder de la historia cultural será “conforme al mundo” (romanos 12:1-2).

 


 

[1] La sustancia de las dos direcciones principales vienen de “habitando en la historia bíblica”, conferencia realizada en Victorian University of Wellington, Wellington, Nueva Zelanda el 16 de julio del 2005.

[2] Newbigin, Lesslie. The Gospel in a Pluralist Society, Grand Rapids: Eerdmans, 15.

[3] Wright, N.T. 1992. The New Testament and the People of God, London: SPCK, 40. Italics added.

[4] Walsh, Worldviews, Modernity, and the Task of Christian College Education, in Faculty Dialogue 18

(Fall 1992), 6.

[5] Newbigin, Gospel in a Pluralist Society, 15-16.

[6] Wright, The New Testament and the People of God, 41-42.

[7] Loughlin, G., Telling God’s Story: Bible, Church, and Narrative Theology. Cambridge: Cambridge

University Press, 1996, 37.

[8] Frei, Hans. The Eclipse of Biblical Narrative. New Haven: Yale University Press, 1974, 3.

[9] MacIntyre, Alasdaire. After Virtue. Notre Dame: Notre Dame University Press, 1981, 216.

[10] Gerkin, C.V. 1986. Widening the Horizons: Pastoral Responses to a Fragmented Society, Philadelphia:

Westminster Press, 49.

 

[11] Hauerwas, Stanley. 1983. The Peaceable Kingdom: A Primer in Christian Ethics. Notre Dame:

University of Notre Dame Press, 1983, 25.

[12] Greidanus, Sidney.1988. The Modern Preacher and the Ancient Text. Grand Rapids: Eerdmans, 95.

[13] En otro lugar, Newbigin (A Word In Season, Grand Rapids: Eerdmans, 1994, 204-205) habla de su lectura personal de la Biblia, pero sus palabras pueden ser fácilmente aplicadas al entendimiento de la predicación: “Yo mas y mas encuentro preciosa la parte del día en la que gasto treinta o cuarenta minutos con la Biblia antes del desayuno. Todo el resto del dia soy bombardeado con historias que el mundo cuenta de si mismo. Yo soy mas y mas escéptico acerca de estas historias. Mientras tomo tiempo para sumergirme en la historia que la Biblia cuenta, mi visión es aclarada y veo las cosas de otra manera. Veo aquel día que se establece adelante en su lugar en la historia de Dios”.

[14] Wright, The New Testament and the People of God, 139.

[15] Newbigin, 1999, A Walk Through the Bible, Louisville, KY: John Knox Westminster Press, 4. See also Lesslie Newbigin, 1989, The Gospel in a Pluralist Society, Grand Rapids: Eerdmans, 89.

[16] Craig G. Bartholomew and Michael W. Goheen, The Drama of Scripture: Finding Our Place in the Story of the Bible, Grand Rapids: Baker, 2004. Somos dependientes de N. T. Wright para la metafora de un drama. El explica la historia biblica en cinco actos (‘How Can the Bible Be Authoritative?’, VoxEvangelica 21 (1991) 7-32; and The New Testament and the People of God. London: SPCK, 1992, 139-143). Brian Walsh and Richard Middleton agrega un sexton acto (Truth is Stranger Than It Used To Be: Biblical Faith in a Postmodern Age. Downers Grove: Intervarsity Press, 1995, 182). Nosotros seguimos a Walsh and Middleton, y usamos su estructura posterior. Vea nuestro sitio www.biblicaltheology.ca para recursos en el uso del libro incluyendo un sumario de siete páginas de la Historia Bíblica.

[17] Wright, ‘How Can the Bible Be Authoritative?’ and The New Testament and the People of God, 139-143.

[18] Walsh and Middleton, The Transforming Vision: Shaping a Christian World View, Downers Grove: IVP, 1984, 35. Versión en español por “Editorial Clie”, llamada “Cosmovisión Cristiana”.

[19] Wright, N. T., The New Testament and the People of God, 29-144.

[20] Peterson, Eugene. ‘Living into God’s Story.’ Original This article originally appeared on the website ‘The Ooze:

Conversation for a Journey’ (www.theooze.com). It can be accessed at

http://www,churchcrossing.com/articles.cfm?fuseaction=articledetail&122

[21] Bauckham, Richard. Bible and Mission: Christian Witness in a Postmodern World. Grand Rapids: Baker, 2003, 92.

[22] Ibid.

[23] Bauckham, Ibid, 93.

[24] Newbigin, Lesslie. The Open Secret: An Introduction to the Theology of Mission. Grand Rapids:

Eerdmans, 1995, 81.

[25] James Barr. The Concept of Biblical Theology: An Old Testament Perspective. Minneapolis: Fortress

Press, 1999, 356.

[26] Fackre, Gabriel. Narrative Theology from an Evangelical Perspective, inYandell, K.E., ed., Faith and Narrative, Oxford: Oxford University Press, 2001, 197.

[27] Newbigin, The Gospel in a Pluralist Society, 68.

[28] Newbigin, Lesslie. ‘Response to “Word of God?”’, John Coventry SJ, The Gospel and our Culture Newsletter 8, 1991, 2

 

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